El paso del tiempo
Hasta que pueda conocer tu “realidad”, hoy me he marchado a enfrentarme a la mía. Hace justo un año, cuando llegué a la ciudad en esta misma época, se inauguraba el High Line. Este parque se convirtió en uno de mis lugares preferidos, no solo por las vistas o por su excelente ubicación, en la zona de Meatpaking, sino porque este proyecto es un excelente ejemplo de cómo una zona degradada se puede regenerar; en este caso unas antiguas vías de tren y darle un uso totalmente diferente al que fue concebido.
Un año después, tras varias semanas en Nueva York, volví allí, y vi como el tiempo había pasado. Lo noté en que sus plantas han crecido, antes te sentabas en cualquier rincón y contemplabas una vista abierta de New Jersey. Ahora tienes que buscar una ubicación entre su vegetación. Me ha agradado contemplar que el tiempo pasa y que este proyecto va tomando forma, ver como evoluciona y haber sido testigo de ello. Cuando volví a Nueva York fue como si no me hubiese ido, esa fue mi primera sensación, pero aquí he podido comprobar el paso del tiempo, pero no me ha importado, todo lo contrario.
Desde Manhattan