Lavapies
Esta mañana he vuelto a mi viejo barrio, literalmente, lo de viejo, digo. Pasan los años y todo sigue igual, con la eterna promesa de un despertar que tampoco le hace falta. Me gusta tal como es. Con su decadencia genética, con esa mezcla chillona de chinos ‘todo a 1 euro’, restaurantes paquistaníes, souvernirs africanos, corralas y comercios castizos de toda la vida. Hoy he tenido un rato entre cita y cita para pasear por la plaza y el teatro, las calles de Ave María y de Sombrerete.
Hay muchos sitios donde perderse, comer y beber. Y muy bien. Nada de eso falta en Lavapies. Si tengo que elegir tres me quedo con la azotea de la Biblioteca de las Escuelas Pías de la UNED (tras la antigua iglesia de la foto), donde está el Gaudeamus Café, una terraza que en verano se pone estupenda. En la calle Argumosa, para desayunar y comer, El Económico, uno de de esos sitios de referencia desde donde contemplar el trajín de un barrio que genera leyenda en todo el mundo (y con razón) y que sin dejar de ser lo siempre, sigue deparando sorpresas en cada esquina. Por la tarde, justo enfrente, el Eucalipto, con los mejores y más auténticos mojitos de la ciudad.
Desde Madrid