La instantánea del encuentro
Al final cruzamos nuestros caminos en el Village, así que queda para la posteridad. Y que conste que no ha sido fácil llegar hasta aquí. Sé que tampoco resulta fácil para ti despedirte, volver a Madrid y lo que algunos llamarán “vida real”. Yo esto lo siento como más real que otras vidas, y no sólo por el dolor de pies que supone pasear sin rumbo por las calles de Manhattan. Pacerá que los turistas dominamos estos días la ciudad, pero aún así encuentras momentos y rincones donde te sientes uno más de sus habitantes, donde te imaginas cierta rutina cotidiana, siendo un neoyorquino real, como si el bolsillo te permitiera soñar. Y esa sensación se reafirma cuando te cruzas, como me ha ocurrido hoy, con el pasado de forma inesperada y alucinante. ¿Recuerdas Carrie y Aiden en el zoco de SATC2? pues algo así, ya te contaré. Es de esos flashs, como la cita en la cima del Empire State, que no sólo puede ocurrir aquí, pero que sin duda se sobredimensiona cuando estás rodeado de rascacielos.
Ahora en Manhattan