Segundo día
Tras nuestro cruce en Grove con Bleecker, el paseo por el Village, las casas de los famosos y el cupcake de rigor en The Magnolia Bakery nos despedimos a las puertas de Pastis y subimos al High Lane, para bajar en la 14th e intentar encontrar la iPad en el Apple Store del Meatpacking District. Imposible, claro. Paseito por Chelsea y compras en Boradway hasta llegar a Union Square, donde estaba el fantástico mercado agrícola de los viernes (también lunes y miércoles).
Impresiona descubrir esa fascinación por lo orgánico, los productos de la tierra, rodeado de edificios de hormigón y cristal. Los granjeros llegan con sus verduras, su pasteles artesanales, sus vinos, mieles y zumos, aportando sabor auténtico de campo a la jungla del asfalto. Después aprovechamos para probar los macarrones con queso del Chat’n’Chew, un clásico de la zona, antes de la minisiesta.
Al caer la tarde repetimos paseo por el Village acompañados de Geles, otro ambiente distinto al de la mañana, más bullicio, igualmente apetecible. Al final, por casualidad y sin esperarlo, nos topamos en Christopher St. con el Lima’s Place y allí cenamos, en tu honor. Excelente la causa limeña, el ceviche de pescado y marisco y el aji de pollo, regado con mojitos y pisco sour. Llegamos al hotel dando tumbos del cansancio. A este ritmo no me da tiempo a post más sosegados y reflexivos, me ciño al momento. Por cierto, suben las temperaturas y los neoyorquinos huyen de la ciudad aprovechando el puente largo del 4 de julio. Felicidades.
Ahora en Manhattan