Un recuerdo lejano
Nos quedamos en la cima del mundo. Y es que como dice el eslogan: está Nueva York y está el resto del mundo. Más de dos semanas de nuestro regreso sin haber digerido todo lo que nos trajimos (no sólo en el estómago). Ideas, impresiones, sensaciones que nos acompañan aún y cuyo poso se mantendrá hasta la próxima visita.
Los días finales transcurrieron entre cenas de marisco en Choptank, compras de última hora, cócteles contra el calor, visitas al Moma y a Times Square, paseos por Brooklyn y Soho… tanto por hacer. Como despedida, sabes que nos dimos los prometidos huevos de desayuno del Blue Ribbon.
Amiga, hay que ir despidiendo este blog pero tampoco es cuestión de dejarlo morir sin más, sin un adiós apropiado, que nos quede como souvenir de un verano intenso a caballo entre dos ciudades en las que nos sentimos como en casa. Será como cerrar un ciclo, de Madrid a Manhattan y de vuelta los dos en Madrid. Asumamos nuestra condición de eternos visitantes. ¿Nos vemos esta noche para rematar la faena?
Desde Madrid