Esa puesta de sol es impresionante. He ido bastantes días a contemplarla, es uno de mis sitos preferidos y me cae al lado de casa. ¿Qué más podría pedir? Bueno si, podría pedir estar de nuevo allí.
Qué planazos estás haciendo. Aquí el calor es de infarto, hoy pensaba; me quejaba del calor húmedo de Nueva York, pero no se si este calor seco es mucho peor. Bueno de momento la mezcla de calor y jet-lag cuesta, pero llegar y estar con la gente de aquí y disfrutar de unas cañas y una buena comida en El Bahiana, hace que la vuelta sea mucho más apetecible. Y si encima te sorprenden con un feliz cumpleaños, totalmente improvisado, ahí si que no puedo pedir nada más.
Desde Madrid (como me cuesta escribir esto casi pongo Manhattan…)
Segundo día
Tras nuestro cruce en Grove con Bleecker, el paseo por el Village, las casas de los famosos y el cupcake de rigor en The Magnolia Bakery nos despedimos a las puertas de Pastis y subimos al High Lane, para bajar en la 14th e intentar encontrar la iPad en el Apple Store del Meatpacking District. Imposible, claro. Paseito por Chelsea y compras en Boradway hasta llegar a Union Square, donde estaba el fantástico mercado agrícola de los viernes (también lunes y miércoles).
Impresiona descubrir esa fascinación por lo orgánico, los productos de la tierra, rodeado de edificios de hormigón y cristal. Los granjeros llegan con sus verduras, su pasteles artesanales, sus vinos, mieles y zumos, aportando sabor auténtico de campo a la jungla del asfalto. Después aprovechamos para probar los macarrones con queso del Chat’n’Chew, un clásico de la zona, antes de la minisiesta.
Al caer la tarde repetimos paseo por el Village acompañados de Geles, otro ambiente distinto al de la mañana, más bullicio, igualmente apetecible. Al final, por casualidad y sin esperarlo, nos topamos en Christopher St. con el Lima’s Place y allí cenamos, en tu honor. Excelente la causa limeña, el ceviche de pescado y marisco y el aji de pollo, regado con mojitos y pisco sour. Llegamos al hotel dando tumbos del cansancio. A este ritmo no me da tiempo a post más sosegados y reflexivos, me ciño al momento. Por cierto, suben las temperaturas y los neoyorquinos huyen de la ciudad aprovechando el puente largo del 4 de julio. Felicidades.
Ahora en Manhattan
La instantánea del encuentro
Al final cruzamos nuestros caminos en el Village, así que queda para la posteridad. Y que conste que no ha sido fácil llegar hasta aquí. Sé que tampoco resulta fácil para ti despedirte, volver a Madrid y lo que algunos llamarán “vida real”. Yo esto lo siento como más real que otras vidas, y no sólo por el dolor de pies que supone pasear sin rumbo por las calles de Manhattan. Pacerá que los turistas dominamos estos días la ciudad, pero aún así encuentras momentos y rincones donde te sientes uno más de sus habitantes, donde te imaginas cierta rutina cotidiana, siendo un neoyorquino real, como si el bolsillo te permitiera soñar. Y esa sensación se reafirma cuando te cruzas, como me ha ocurrido hoy, con el pasado de forma inesperada y alucinante. ¿Recuerdas Carrie y Aiden en el zoco de SATC2? pues algo así, ya te contaré. Es de esos flashs, como la cita en la cima del Empire State, que no sólo puede ocurrir aquí, pero que sin duda se sobredimensiona cuando estás rodeado de rascacielos.
Ahora en Manhattan
Welcome to New York!!! Qué bien que estáis aquí. Al mediodía pensé en vosotros, y en vuestra llegada. Ya veo que os habéis puesto al día en cero como cero segundos, como si no os hubieses ido. Para estos días que pasareis en tu nuevo barrio LES, tomad nota: justo cerca de la Esquina está Cafe Select, un sitio cool donde van los neoyorquinos, hay un comedor posterior al que accedes por la cocina, preguntad por él. Y fijaros cuando os sienteis en la Esquina en Storefront, una tienda de libros de arte y arquitectura, en la que se hacen exposiciones. Lo curioso es que el local que ocupa, construido en una parte retranqueada del edificio que tiene una fachada modular, me tiene totalmente fascinada, de lo más interesante que he visto hasta ahora.
Cerca de esta zona también tieneis el templo de la modernidad de la ciudad, Opening Ceremony; sus escaparates y su fachada se cambian constantemente y son muchos los que se mueren por vender en este store. Chloe Sevigni diseña una colección es exclusiva para ellos y colaboran con los magazines más vanguardistas, con especiales y monográficos. Una cita super obligada y sobre todo a su planta sótano, donde están las rebajas.
Hoy cené en Chelsea, os recomiendo Ovest Pizzoteca by Luzzo, sin dudar ni un solo instante. Me voy a dormir, supongo que vosotros ya estaréis rendidos, pero en nada nos vemos en Café Angelique, el de Grove St.
Desde Manhattan
Hemos llegado
No sólo ni las diez de la noche aquí pero es como si fueran las cuatro de la mañana, hora española. ¡Menudo día! Superado el vuelo y los infinitos controles de aduanas, hemos disfrutado del tour por la ciudad con el transfer del aeropuerto hasta el Sohotel, en el Lower East Village. Una zona diferente, muy de moda y mucho más tranquila que más al norte, donde las aceras se veían saturadas de turistas. La recepcionista nos ha preguntado, ¿pero que pasa en España?¿son vacaciones? es que viene mucha gente estos días. Bueno, sí, lo normal en tiempos de crisis, ajustes y sacrificio.
Después nos hemos entregado a las calles muertos de hambre (en Delta apenas te dan de comer en ocho horas). Primero un japones muy cuco (Quan Sushi) junto al hotel, después café en Dean & Deluca (me he emocionado al entrar). Tras un paseo por Broadway y el Bowery, algunas compras en Whole Foods (nos hemos venido con la maleta vacía), cena en La esquina (el mexicano que me recomendaste, genial) y un postre delicioso en Eilenne’s Special Cheesecake, justo enfrente. Y ahora a dormir. Nos vemos para desayunar. Mañana más.
Desde Madrid / Ahora en Manhattan
La Nacional
Yo voy a apoyar a la selección vía online, pero si el tremendo calor me permite salir el lugar donde iré será a La Nacional. Aquí es donde hoy estarán la mayoría de los españoles animando a la selección, un lugar mítico donde se han celebrado las victorias y las derrotas de nuestro equipo, un clásico del inmigrante.
Desde Manhattan
Lavapies
Esta mañana he vuelto a mi viejo barrio, literalmente, lo de viejo, digo. Pasan los años y todo sigue igual, con la eterna promesa de un despertar que tampoco le hace falta. Me gusta tal como es. Con su decadencia genética, con esa mezcla chillona de chinos ‘todo a 1 euro’, restaurantes paquistaníes, souvernirs africanos, corralas y comercios castizos de toda la vida. Hoy he tenido un rato entre cita y cita para pasear por la plaza y el teatro, las calles de Ave María y de Sombrerete.
Hay muchos sitios donde perderse, comer y beber. Y muy bien. Nada de eso falta en Lavapies. Si tengo que elegir tres me quedo con la azotea de la Biblioteca de las Escuelas Pías de la UNED (tras la antigua iglesia de la foto), donde está el Gaudeamus Café, una terraza que en verano se pone estupenda. En la calle Argumosa, para desayunar y comer, El Económico, uno de de esos sitios de referencia desde donde contemplar el trajín de un barrio que genera leyenda en todo el mundo (y con razón) y que sin dejar de ser lo siempre, sigue deparando sorpresas en cada esquina. Por la tarde, justo enfrente, el Eucalipto, con los mejores y más auténticos mojitos de la ciudad.
Desde Madrid
La Realidad
Pocas veces he estado tan contento de encontrarme con La Realidad. Si alguien la busca está junto a la Plaza de San Ildefonso, uno de los vértices del Triball (para los que preguntan, siginfica Triángulo Ballesta, el que forman Gran Vía, Fuencarral y Corredera Baja de San Pablo). Recién abierto, dicen que ya se ha convertido en uno de los sitios de moda en la zona. No me extraña.
Es un lugar muy agradable donde reunirse con amigos a cualquier hora del día. De la comida aún no puedo hablar, las copas no estaban mal. El ambiente, de lo mejor, y la música también. De noche tiene mucho éxito, por la tarde es muy relajada y amena. Con varios espacios amplios, abiertos a la calle, cuenta con dos barras, varias mesas y muchos sillones de mobiliario rehabilitado. Cuando vuelvas, te tengo que enseñar La Realidad.
Desde Madrid
Aumentando el nivel de colesterol
Se que Desde Madrid está deseando llegar a Manhattan para disfrutar de los huevos benedictos. Así que aquí te envío la “ruta del colesterol”. Para mi los más sabrosos se pueden tomar en Blue Ribbon, pero hay otros muchos lugares donde están exquisitos. En Pastis los tomarás entre el ambiente más cool, en Nook es un típico sitio que te tiene que enseñar algún neoyorquino (sólo admite cash) y en August un belga en la calle Bleecker, sería infiel a los benedictos por sus Wood Oven Baked Eggs, con cebolla caramelizada, bacon y queso, servidos en una cazuela caliente. Creo que no voy a seguir escribiendo que sólo de pensarlo me está entrando un hambre…
Desde Manhattan